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Educación financiera

Qué es el carry trade y por qué mueve tu cartera aunque no operes con divisas

2026-08-01 · 11 min de lectura

El 5 de agosto de 2024, el Nikkei japonés cayó un 12% en una sola sesión: su peor día desde 1987. No hubo quiebra, ni guerra, ni escándalo contable. La bolsa estadounidense arrastró la caída, y millones de personas que jamás habían comprado un yen vieron bajar su fondo indexado.

La causa tenía nombre, y es el que da título a esto: el carry trade. Es probablemente la operativa más grande del mundo de la que casi nadie ha oído hablar, y entender qué es el carry trade explica bastantes días raros de bolsa que de otra forma parecen inexplicables.

Qué es el carry trade

La idea cabe en una frase: pedir prestado donde el dinero es barato e invertir donde renta más, quedándose con la diferencia.

Nada más. No hay ingeniería financiera oculta ni un derivado exótico en el centro. Es la misma lógica que si pudieras pedir una hipoteca al 1% y meter ese dinero en un depósito al 5%: te quedas con cuatro puntos sin poner capital propio. Lo que convierte esa idea sencilla en una de las mayores fuentes de riesgo del sistema financiero es la escala a la que se hace, y una trampa que está al final de este artículo y que casi nadie mira hasta que duele.

En la jerga se distinguen dos patas: la divisa de financiación (donde pides prestado, con tipos bajos) y la divisa de inversión (donde colocas el dinero, con tipos altos). Durante casi tres décadas, la divisa de financiación del mundo ha sido una sola: el yen japonés. Por eso, cuando se habla de carry trade en yenes, se está hablando del grueso de toda la operativa.

Cómo funciona el carry trade, paso a paso

Así es cómo funciona el carry trade en la práctica, con un fondo cualquiera como protagonista:

  1. Pide prestados yenes, pagando un interés mínimo.
  2. Cambia esos yenes por dólares, pesos mexicanos, reales brasileños o la divisa que toque.
  3. Compra con ellos algo que rente más: bonos del Tesoro, acciones, deuda corporativa, inmuebles.
  4. Cobra ese rendimiento, paga el interés del préstamo y se embolsa la diferencia.
  5. Cuando quiere cerrar, deshace el camino: vende los activos, recompra yenes y devuelve el préstamo.

Mientras el yen esté débil o estable, es una máquina de hacer dinero, y además apalancable: como no inmovilizas capital propio, puedes repetir la jugada muchas veces. Ese quinto paso —el de volver a comprar yenes— es donde está todo el problema, y lo vemos en un momento.

Por qué Japón lleva treinta años siendo el sitio barato

Japón lleva desde los años noventa combatiendo lo contrario de lo que sufre casi todo el mundo: deflación y estancamiento. Su receta fue mantener los tipos de interés en cero, o incluso en negativo, durante casi tres décadas seguidas.

El efecto secundario de esa política es que convirtió al yen en la fuente de crédito barato del planeta. Si el dinero no cuesta nada en Tokio y renta un 5% en Nueva York, el incentivo a montar la operación es enorme y permanente. No es una anomalía puntual: es un desequilibrio que ha estado ahí tanto tiempo que el mercado se acostumbró a tratarlo como parte del paisaje.

Eso es exactamente lo que ha empezado a cambiar. El Banco de Japón tiene hoy los tipos en el 1,00%. Sigue siendo barato comparado con el resto, pero ya no es gratis.

El riesgo que casi nadie mira: el préstamo se devuelve en yenes

Aquí está la trampa. Quien monta un carry trade gana la diferencia de tipos, pero asume un riesgo que no aparece en esa cuenta: la deuda hay que devolverla en yenes.

Si el yen se aprecia un 10%, devolver ese préstamo cuesta un 10% más en la divisa en la que tienes invertido el dinero. Y como el diferencial de tipos que estabas ganando puede ser de tres o cuatro puntos al año, basta un movimiento de divisa moderado para borrar años de beneficio.

Dicho de otra forma: el carry trade cobra una prima pequeña y constante a cambio de asumir una pérdida grande y ocasional. Es un perfil de riesgo que se parece más al de vender un seguro que al de invertir — funciona muchos meses seguidos y falla todos a la vez.

Qué pasa cuando se deshace: la espiral

Cuando el yen se fortalece deprisa, se dispara una secuencia que se retroalimenta sola:

Es una espiral clásica, y explica por qué estos episodios son tan violentos y tan cortos: no los mueve una opinión sobre el valor de las empresas, los mueve la necesidad. El que vende no vende porque quiera, vende porque tiene que devolver un préstamo.

El caso documentado: 5 de agosto de 2024

No es teoría. El 5 de agosto de 2024 ocurrió exactamente esa secuencia, y las cifras están todas publicadas.

El Banco de Japón había subido tipos del 0,1% al 0,25% pocos días antes. Después llegó un dato de empleo estadounidense flojo —114.000 puestos frente a los 175.000 esperados— que hizo pensar al mercado que la Reserva Federal bajaría tipos antes de lo previsto. Las dos piezas juntas estrechaban por los dos lados el diferencial que hacía rentable la operativa.

El resultado: el Nikkei se dejó un 12% en una sesión, su peor día desde 1987, y el índice de volatilidad VIX se disparó hasta 65, un nivel que solo se había visto en la pandemia y en la crisis de 2008.

Lo que lo amplificó fue el posicionamiento: muchas de esas posiciones cortas en yen estaban montadas contra posiciones largas en tecnología estadounidense. Al cerrar una pata había que cerrar la otra, y el desplome se propagó a mercados que no tenían nada que ver con Japón. Un inversor español con un fondo global lo notó sin haber tocado un yen en su vida.

El caso en curso: dos bancos centrales moviendo el yen a propósito

A finales de julio de 2026 el yen tocó 163,99 por dólar, un mínimo de casi cuarenta años. Y pasó algo que no se veía desde 2011: Japón y Estados Unidos intervinieron juntos para sostenerlo.

El jueves 30 de julio, el Gobierno japonés y el Banco de Japón entraron comprando yenes y vendiendo dólares. El yen saltó más de un 3%, hasta 157,8. Ese mismo día el Banco de Japón mantuvo los tipos en el 1,00% con una votación de 8 a 1: el único disidente, Takata, pedía subirlos hasta el 1,25%.

El viernes 31 se sumó Estados Unidos. La Reserva Federal de Nueva York vendió euros para comprar yenes por cuenta del Tesoro, ejecutándolo a través de Goldman Sachs y Morgan Stanley. Es la primera vez que Washington apoya directamente al yen desde 2011.

¿Por qué euros y no dólares? No es un gesto político. El Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro —la hucha con la que Estados Unidos interviene en divisas— mantiene sus reservas en solo dos monedas: euros y yenes. Para comprar yenes no podía gastar yenes. El euro era, literalmente, lo único que le quedaba. Es aritmética de balance, no geopolítica.

El 3 de agosto llegó la confirmación política. Donald Trump explicó la ayuda estadounidense sin rodeos: "Tienen un yen débil y querían un poco de ayuda". El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó las medidas de Japón y dejó abierta la puerta a nuevas actuaciones conjuntas. El yen se apreció un 1,4% adicional hasta 155,20, máximo de tres meses, tras movilizarse cerca de 59.000 millones de dólares. En dos sesiones acumulaba un repunte del 3,8%.

Y el Banco de Japón añadió la pieza que más importa para lo que viene: avisó de que la inflación subyacente se acelerará por encima del 2% en la segunda mitad de su ejercicio fiscal. Traducido: la presión para subir tipos va a más, y cada subida estrecha por sí sola el diferencial que sostiene el carry trade en yenes, sin que nadie tenga que intervenir.

¿Cuánto dinero mueve el carry trade? Nadie lo sabe

Circulan cifras muy dispares. UBS estimó el acumulado entre dólar y yen desde 2011 en unos 500.000 millones de dólares; otras estimaciones hablan de entre 1 y 4 billones. Que el rango sea tan absurdamente amplio no es un descuido de los analistas: buena parte de estas posiciones no se declara en ningún registro público, porque viven en derivados y en fondos de cobertura.

Esa opacidad no es un detalle técnico: es el riesgo. Cuando algo grande se desmonta deprisa y ni los reguladores conocen su tamaño real, la sorpresa nunca está en la dirección del movimiento —esa se ve venir— sino en su magnitud.

¿Funcionan las intervenciones de los bancos centrales?

Es la pregunta que casi nadie hace, y tiene respuesta con datos. Las coordinadas funcionan bastante bien: de doce intervenciones coordinadas a gran escala estudiadas, once lograron el efecto buscado sobre el yen. Las unilaterales, mucho menos: desde que Japón dejó de coordinarse con Estados Unidos en 1995, las suyas en solitario aciertan alrededor del 60% de las veces.

La literatura añade qué hace que una intervención funcione: volumen grande, comunicación pública y —la decisiva— que la política monetaria acompañe. Una intervención que rema contra sus propios tipos de interés acaba perdiendo. Por eso aquel voto de 8 a 1 y el aviso sobre la inflación son más relevantes que la intervención en sí: si Japón empieza a subir tipos de verdad, esto deja de ser un parche y pasa a ser un cambio de régimen.

Por qué te afecta aunque solo tengas un fondo indexado

Esta es la parte que las explicaciones al uso se saltan, porque suelen estar escritas para quien quiere hacer carry trade. Si tu cartera es un fondo indexado global y no has tocado una divisa en tu vida, no tienes ninguna posición en yenes. Pero sí tienes, sin saberlo, el otro lado de la operación.

Lo que compra quien se financia en yenes es, en buena medida, lo mismo que tienes tú: tecnología estadounidense y renta variable de mercados desarrollados. Cuando ese inversor tiene que vender a la fuerza, vende eso. Y si tu cartera está concentrada justo ahí, el golpe llega amplificado — merece la pena mirar cuánto de tu cartera depende de un puñado de valores tecnológicos, que son precisamente los que más sufren cuando el carry trade se deshace.

Se suma además a otras tensiones que apuntan al mismo sitio, como el encarecimiento del dinero en Estados Unidos, que se lee en el bono a 10 años. Ninguna de las dos historias habla de ti, y las dos acaban en tu cartera.

Qué vigilar, y qué no hacer

Lo primero, lo que no: nada de esto es una señal para vender, ni para comprar yenes, ni para intentar adivinar la próxima intervención. Los bancos centrales intervienen precisamente cuando nadie lo espera; ese es todo el sentido de hacerlo.

Tres señales que valen más que cien titulares: las reuniones del Banco de Japón (si ese 8 a 1 pasa a 7 a 2, el diferencial se estrecha solo); la velocidad del yen más que su nivel —varios días seguidos moviéndose un 2-3% es la alarma, una deriva lenta no—; y si las siguientes intervenciones siguen siendo coordinadas o vuelven a ser en solitario.

Y tres cosas razonables que hacer:

Lo que ha cambiado no es que el carry trade sea peligroso: siempre lo ha sido. Es que después de treinta años de dinero gratis en Japón, la marea está girando — y hay dos bancos centrales dispuestos a mover el yen a propósito, con un historial que dice que cuando se coordinan lo consiguen. Todo ello en una operativa cuyo tamaño real, todavía hoy, nadie conoce.

Fuentes: Financial Times vía Reuters (intervención del Tesoro y venta de euros a través de la Fed de Nueva York); Reuters, David Lawder, 31-07-2026 (aviso a los bancos); Nikkei (intervención japonesa del 30 de julio); Banco de Japón (tipos, votación y previsión de inflación); Fed de Nueva York y Departamento del Tesoro (operativa del Fondo de Estabilización Cambiaria); declaraciones de Donald Trump y Scott Bessent del 03-08-2026 recogidas por Merca2; NBER y Banco Central Europeo (eficacia de las intervenciones coordinadas); UBS y estimaciones de mercado (tamaño del carry trade); datos de empleo de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. y cierres de mercado del 05-08-2024. Análisis y opinión propios; esto no es una recomendación de inversión personalizada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el carry trade?

Es pedir prestado dinero en una divisa con tipos de interés muy bajos, cambiarlo por otra divisa e invertirlo en activos que renten más, quedándose con la diferencia. La divisa de financiación históricamente ha sido el yen japonés, porque Japón mantuvo los tipos en cero durante casi tres décadas.

¿Por qué es peligroso el carry trade?

Porque el préstamo hay que devolverlo en la divisa en la que se pidió. Si esa divisa se aprecia, devolverlo cuesta más y puede borrar años de beneficio. Como el diferencial de tipos que se gana suele ser de tres o cuatro puntos al año, basta un movimiento de divisa moderado para convertir la ganancia en pérdida.

¿Qué pasa en las bolsas si el yen sube de golpe?

Se dispara una espiral: quien se financió en yenes vende los activos que compró para devolver el préstamo, esas ventas empujan el yen aún más arriba y obligan a cerrar a más gente. El 5 de agosto de 2024 ese mecanismo hizo caer al Nikkei un 12% en una sesión, su peor día desde 1987, con el VIX disparado hasta 65.

¿Me afecta el carry trade si solo tengo un fondo indexado?

Sí, indirectamente. No tienes posiciones en yenes, pero quien se financia en yenes compra en buena medida lo mismo que tú: tecnología estadounidense y renta variable de mercados desarrollados. Cuando cierra sus posiciones a la fuerza vende esos activos, y la caída llega a tu fondo sin que hayas tocado una divisa.

¿Cuánto dinero mueve el carry trade en yenes?

No se sabe con exactitud. UBS estimó el acumulado entre dólar y yen desde 2011 en unos 500.000 millones de dólares, y otras estimaciones hablan de entre 1 y 4 billones. La diferencia es tan grande porque buena parte vive en derivados y fondos de cobertura, sin declarar en ningún registro público. Esa opacidad es parte del riesgo.

¿Por qué Estados Unidos vendió euros para comprar yenes?

Porque el Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro estadounidense solo mantiene reservas en dos divisas: euros y yenes. Para comprar yenes no podía gastar yenes, así que el euro era la única alternativa disponible. Es una consecuencia de cómo está compuesto ese fondo, no una decisión geopolítica contra Europa.

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Esto es contenido educativo, no una recomendación de inversión personalizada. Antes de mover un euro, mira tu propia situación y, si hace falta, habla con alguien autorizado para asesorarte.