El bono a 10 años en 4,7% y los CDS disparados: el mercado de deuda ya le está poniendo precio a la factura de la IA
Esta semana todo el mundo ha mirado los resultados de las grandes tecnológicas. Pero las dos señales más interesantes no están en el precio de sus acciones: están en el mercado de deuda, y las dos apuntan en la misma dirección.
La primera es la rentabilidad del bono a 10 años estadounidense. La segunda, mucho menos seguida, es lo que cuesta asegurarse contra un impago de las propias tecnológicas. Juntas cuentan algo que la bolsa todavía no refleja.
El bono a 10 años no "está" en 4,7%: lleva cuatro meses subiendo
El 31 de julio el bono a 10 años del Tesoro estadounidense cerró en el 4,717%, un 1,37% arriba en la sesión. El titular fácil es el nivel: superó el 4,7% por primera vez desde el 15 de enero de 2025.
Pero el nivel importa menos que la trayectoria. En marzo ese mismo bono rondaba el 3,87%. Desde entonces ha subido de forma casi ininterrumpida — unos 85 puntos básicos en cuatro meses — y por el camino se ha dejado atrás el 4,50%, que llevaba meses funcionando como techo. No es un repunte puntual: es una tendencia sostenida.
Detrás hay dos fuerzas conocidas: un mercado laboral más fuerte de lo esperado y un repunte del petróleo por la inestabilidad geopolítica, que ha reactivado el miedo a la inflación. En la eurozona ya se nota: la inflación de julio subió al 2,9% desde el 2,8%, con la energía acelerando hasta el 10%.
El dato que casi nadie mira: los CDS de las tecnológicas
Un CDS (credit default swap) es, en la práctica, el precio de un seguro contra el impago de una empresa. Cuando su diferencial sube, significa que el mercado de crédito ve más riesgo en esa compañía. Es una señal más fría que el precio de la acción, porque a quien presta dinero no le pagan por soñar: le pagan por cobrar.
Y esos diferenciales se han disparado precisamente en las compañías que están liderando el gasto en inteligencia artificial. A cierre del 31 de julio: Meta en 92,1, Nvidia en 75,4 y Amazon en 61,8, cuando durante buena parte del año se movían en la banda de 40 a 56.
Esto es lo que hace la señal interesante. No es que hayan subido los tipos en general y todo el mundo pague más. Es que el mercado de crédito está repreciando el riesgo de un grupo muy concreto de empresas — las que han anunciado planes de inversión descomunales — mientras sus acciones siguen cerca de máximos.
Por qué esto conecta con el gasto en IA
La conexión está en las cuentas que presentaron esta misma semana.
Amazon elevó su previsión de inversión para 2026 desde 200.000 hasta 220.000 millones de dólares, señalando el encarecimiento de la memoria como causa principal. La consecuencia: su flujo de caja libre de los últimos doce meses se dio la vuelta hasta −7.600 millones, frente a los +18.200 millones del periodo anterior. La inversión ya supera el efectivo que genera el negocio. Y eso, con AWS creciendo al 37% y una cartera de pedidos de 496.000 millones — el problema no es la demanda, es lo que cuesta atenderla. Lo desglosamos en nuestro análisis de los resultados de Amazon.
Apple enseña la otra cara. Ingresó 109.400 millones, un 16% más, pero avisó de que su margen bruto pasará del 50,1% actual a una horquilla del 47–48%, y apuntó al coste de la memoria como motivo principal. Tim Cook describió lo que está ocurriendo con esos precios como "una inundación de las que pasan cada 100 años". La acción cayó más de un 6% fuera de horas pese a batir expectativas.
Uniendo los puntos: cuando una empresa deja de autofinanciar su inversión, la diferencia sale de algún sitio — normalmente, de emitir deuda. Que los CDS de esas mismas compañías se muevan al alza a la vez no es casualidad. Es el mercado que les presta el dinero diciendo, con su propio precio, que ve más riesgo del que veía hace seis meses.
Quién se está moviendo ya
Los flujos apuntan en la misma dirección. Según Goldman Sachs, los fondos de cobertura vendieron la mayor cantidad de acciones globales de tecnología de la información en tres días desde que existen esos datos, en 2016: el flujo neto de la ventana del 24, 27 y 28 de julio fue el más negativo de toda la serie histórica.
Del lado minorista, Vanda señala ventas de acciones individuales por 555 millones de dólares en tres sesiones, concentradas en tecnología, memorias y semiconductores. Pero las entradas en ETF siguieron siendo positivas: no es una huida del mercado, es una rotación dentro de él.
Y en el precio ya se ve: el ETF de semiconductores iShares Semiconductor cerró julio en 519,80 dólares, por debajo de la zona de 530 que le venía sirviendo de soporte, y lejos del máximo cercano a 660 que marcó semanas antes.
Qué hacer con esto — y qué no
Empecemos por lo que no: nada de esto es una señal para vender, ni para comprar bonos, ni para adivinar si el bono a 10 años se va al 5% o se da la vuelta. Nadie lo sabe. Un diferencial de CDS más alto no significa que Meta vaya a impagar su deuda — significa que asegurarse contra ello cuesta más que antes.
Lo que sí es razonable:
- Saber cuánta exposición tienes de verdad. Si tu cartera es un fondo indexado global, una parte relevante está en estas mismas compañías aunque nunca hayas comprado una acción suya. Merece la pena mirar hasta qué punto tu cartera depende de un puñado de valores.
- Aprender a leer más de un mercado. Cuando la bolsa y el crédito discrepan, no significa que uno mienta: significa que están midiendo cosas distintas. La bolsa paga por el crecimiento futuro; el crédito, por la capacidad de devolver el dinero. Que se separen es información.
- No cambiar el plan por un titular. Si estás empezando, lo que mejor predice tu resultado a diez años sigue siendo aportar con constancia, no acertar el mes. Aquí está por dónde se empieza.
El mercado lleva meses funcionando sobre una premisa: que el gasto en inteligencia artificial acabará generando beneficios que lo justifiquen. Esa premisa no se ha roto esta semana. Lo que ha cambiado es que quien presta el dinero para financiarlo ha empezado a cobrar más por hacerlo.
Fuentes: los datos de CDS, el cierre del bono a 10 años y los flujos de Goldman Sachs y Vanda proceden del informe diario de The Markets Eye (Diego Puertas, 31 de julio de 2026). Niveles del bono a 10 años contrastados con CNBC y Advisor Perspectives; resultados, inversión y flujo de caja de Amazon con CNBC y Seeking Alpha; resultados, margen y declaraciones de Apple con CNBC y MacRumors; inflación de la eurozona, estimación preliminar de Eurostat. Análisis y opinión propios; esto no es una recomendación de inversión personalizada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un CDS y qué significa que suba el de una empresa?
Un CDS (credit default swap) es el precio de asegurarse contra el impago de la deuda de una empresa. Si su diferencial sube, el mercado de crédito está viendo más riesgo en esa compañía. No significa que vaya a impagar: significa que cubrirse cuesta más que antes.
¿Por qué la rentabilidad del bono a 10 años afecta a la bolsa?
Por dos vías. Compite por el mismo dinero: si un activo sin riesgo renta un 4,7%, quien busca rentas ya no necesita asumir el riesgo de la renta variable. Y cambia las valoraciones, porque el valor de una empresa se calcula trayendo sus beneficios futuros a hoy — cuanto más alto el tipo de interés, menos valen esos beneficios lejanos, lo que golpea sobre todo a las empresas de crecimiento.
¿Por qué cayó la acción de Apple si batió expectativas?
Porque el precio no reacciona al dato, sino al dato frente a lo que ya estaba descontado. Apple ingresó un 16% más, pero avisó de que su margen bruto bajará del 50,1% al 47-48% por el encarecimiento de la memoria. La acción cayó más de un 6% en el mercado fuera de horas.
¿Qué significa que el flujo de caja libre de Amazon sea negativo?
Que su inversión supera el efectivo que genera el negocio. Pasó de +18.200 millones de dólares a −7.600 millones en doce meses, tras elevar su previsión de inversión para 2026 hasta 220.000 millones por el encarecimiento de la memoria. La diferencia hay que financiarla, normalmente con deuda.
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